Taklamakám
en el absoluto
parecido al equilibrio cósmico está la asimetría
en la asimetría hay pequeños que suenan gigantes
y hay gigantes
que se vuelven pequeños
la muerte es un recodo
de la vida
Taklamakám
los viajes se dilatan
bajo el sol
y la tarde nace
para matar el olvido
sobre el horizonte
Taklamakám
en ti no existe el regreso
tu extremidad
cuando la noche puebla
las constelaciones
urde las huellas del sueño
Taklamakám
eres como una flecha
que surcará la eternidad
en cualquier instante
de la ira del tiempo
así
¿quién tiene el poder sobre el nombre?
¿quién nombra grande
sin obtener consentimiento
de sangre ajena del pequeño
o quién nombra pequeño dando el sentido más grande?
el cosmos es una seda
una ruta que quieren romper
Taklamakám
contienes una apariencia
de extinción
en verdad eres un espejo
un hilo que zigzaguea
el laberinto de los muertos
una soga atando el infinito
hacia los bordes en expansión mientras se cierra el abismo
Taklamakám
en el nudo interminable
de tu centro
hay más de lo que existe
pero menos
mucho menos
que la mirada de un niño
Jorge Gabriel M. Vera
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