Invita al tránsito: El alma de «Los oníricos arcanos» de Jorge Gabriel Menéndez Vera
Elaine Vilar Madruga
El libro Los oníricos arcanos invita al tránsito, al viaje, al paralelismo de la experiencia humana, a la exploración en torno a la condición diáfana divina que nos fue arrebatada al nacer y que aquí percibimos, ya distorsionada, a deshora, desgranada, llena de profanaciones. Son estas profanaciones las que visitamos en sueños, las que leemos entre líneas gracias a este texto plural, que nos muestra diversas formas, diversas ventanas, diversos modos de asomarnos a la vida del texto y dejarnos arrastrar por el caudal de las palabras. Palabras que se asumen a veces como poesía, en ocasiones como narrativa, pero siempre teatrales: este es un cruzamiento, lo liminal (im)puro que no obedece a una estructuración rígida de géneros, sino que se viste con las pieles de lo mestizo que es, casi siempre, algo vivo y en movimiento.
Las historias-poemas que en este viaje nos acompañan advierten de la cercanía del peligro de la perdurabilidad, advierten de la corrupción que nos masacra, de las balas que enterramos en el cada vez más profundo agujero de la humanidad. Cuentos y palabras que son allegro y fuga casi siempre, breves y no por eso menos próximos a la concepción de una solidez narrativa que ya comienza a percibirse en el estilo móvil de su joven autor.
El sueño de lo posible y la posibilidad del sueño se unen, se combinan, se tergiversan, truecan sus cabezas en un juego que no es solo la lúdica firma de una novedosa y plural estructura externa, sino también una marca —también lúdica y lúbrica— de lo obsceno que nos cerca y contamina, de los brotes de realidad que crecen incluso en el terreno de la fabulación, de la mixtura que define, libera, ataca y atrapa. Repito: se truecan las cabezas hasta el punto de que el lector pronto descubrirá que este es un viaje por el mundo mutable de la forma en la literatura y un ejercicio que establece su paralelismo con el también mutable mundo de la arquitectura interna de los relatos.
Los oníricos arcanos es un libro para leer de una sentada. Es también un libro para leer entre pausas, como quien bebe de un líquido amargo, dulce y ruidoso a la vez. Es, en ocasiones, un libro para leer con ojos nuevos, los ojos nuevos de un mundo que empezamos a descubrir cada vez más mutable, histriónico, político, (a)político, distópico. Quedémonos entonces con el libro que más nos plazca dentro del rebaño de otros libros posibles y permitamos que, por ese breve instante de la lectura, nos sea devuelta nuestra condición sacra primigenia.
Elaine Vilar Madruga, Escritora.
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